“Soy mexicana, ¿pero no apta para un personaje de tipo mexicano?"
- El Rostro NegadoMX

- 30 dic 2020
- 6 min de lectura
Actualizado: 14 ene 2021
*Vanessa Cabañas
Una vez tuve un sueño.
Soñé que simplemente era yo, sin tener esa insistente, persistente y casi eterna necesidad consciente o inconsciente de pertenecer; de encajar.
Un tema tan antiguo y profundo como el de la existencia misma de la humanidad (supongo es algo intrínseco en ella), y es tal vez un tema que nunca termine. Sin embargo, tengo fe insistente, persistente y casi eterna de que se puede moldear.
Una vez leí algo que se quedó conmigo. Un día, fui sola a una exposición de pinturas sobre la historia de México (no fue planeado, pero, ahora que lo pienso, cae como anillo al dedo… sobre todo esos que puedes ajustar a tu medida con solo presionarlos un poco). Había una pintura, muy bonita, pero lo que estaba escrito en su descripción fue lo importante. Decía así, en esencia: “Si quieres ver los errores de la humanidad en el futuro, ve los errores del pasado”.
Somos una sociedad que constantemente esta “evolucionado”, o eso es lo que pretendemos. Sin embargo, hay círculos de los cuales no hemos logrado salir, patrones intrínsecos de nuestra condición humana y social que no hemos logrado descifrar del todo para salir de ellos. Y en esencia lo comprendo. Los hábitos y creencias fomentados y arraigados por siglos, no se pueden ir en unas décadas.
México es un país diverso; una mezcla. Y todo esto comenzó y se desarrolló desde la conquista y la colonia.
Por muchos años, y aún seguimos creyéndolo, aunque muchos tratemos de romper el patrón, que los/as blancos/as descendientes de españoles o extranjeros son los/as “bonitos”, los/as “exitosos”, los/as que tienen las “oportunidades”. Que los/as que tienen rasgos indígenas son los/as de clase media/baja a baja y realizan los trabajos laboriosos. Y que los/as mestizos/as son la famosa clase media que tiene posibilidades para “superarse” con la educación adecuada.
Durante la mayor parte de la historia de nuestro país hemos vivido con este orden en un nivel social, político, económico, laboral, cultural, pero también psicológico.
Ahí es adonde quiero llegar. En los demás ámbitos creo que todos sabemos y los hemos vivido de sobra al nacer y crecer en este país.
El aspecto psicológico de este orden y creencias, puede manifestarse desde una discriminación abierta y publica (en el ámbito social, laboral, económico y hasta familiar, que son de los que en su mayoría estamos conscientes y tratamos de erradicarlos), pero también en las pequeñas acciones, expresiones, respuestas, miradas, etc., en nuestra vida cotidiana.
Podrían preguntarse: “Tú eres actriz. ¿por qué una actriz está tratando un tema tan delicado y tan profundo, cuando lo que hacen es solo contar historias, hacer drama y salir en la tele?
Y no lo voy a negar, yo también me pregunté lo mismo antes de atreverme a escribir sobre esto. Pero contestaré con algo tan simple que puede pasar desapercibido, a veces hasta para mí misma. Por que soy un ser humano que vive en esta sociedad, por lo tanto, esto es algo con lo también vivo en mi día a día. Y porque como actores o/y creadores, nuestra tarea y pasión consiste en retratar y contar historias sobre seres humanos en sus respectivos entornos. Y tampoco nos salvamos de caer es este patrón de clasificación a la hora de buscar trabajo.
“Buscamos a un actor/actriz de perfil mexicano”. Esta es la frase que ahora veo mucho. Y no porque la de “buscamos a actores o actrices de perfil latino internacional” (que esa es otra pequeña historia) hayan desaparecido.
Últimamente retratar "las otras caras” de la sociedad de nuestro país se ha convertido en el nuevo objetivo social y cultural. Retratar a nuestras comunidades indígenas, retratar a nuestra clase trabajadora, que somos la mayoría. Se busca mostrar caras que vemos todos los días en las calles.
Sin embargo, por qué todavía nos encontramos con la respuesta en un casting de un proyecto que busca retratar nuestra realidad con un: “no te ves lo suficientemente mexicano/a”.
¿Qué es verse como mexicano/a?
Cada historia tiene características y requerimientos especiales. No voy a contratar a una actriz que no tiene ningún rasgo indígena, cuando estoy contando una historia de una mujer originaria de una comunidad; eso carecería de veracidad y honestidad. Pero por qué pensar que todos tenemos que contar con ciertos rasgos físico para que crean que somos mexicanos/as.
Y esto me lleva de regreso a que, México es un país diverso. Somos un país mestizo. Claro que en una generalidad podemos compartir características físicas porque nuestras bases raciales en su mayoría son las mismas. Pero somos al mismo tiempo diferentes. Nuestros tonos de piel, el color de nuestros ojos, nuestros rasgos faciales, nuestras complexiones, el color y textura de nuestros cabellos, son diversos. Nuestra cultura es multicolor, y hasta es un solo color hay una amplia gama de tonos. Es como si tejiéramos un hermoso reboso en diferentes tonos de rojo, y al momento de mostrárselo a alguien, este/a nos dijera que es rojo con azul. Aunque los tonos no sean idénticos, no dejan de ser rojo.
El poder obtener un rol en algún proyecto cinematografió o televisivo en una generalidad depende del físico del artista; aun cuando en cierta medida el físico se puede modificar, y ponderar así la capacidad interpretativa del actor/actriz. Hace no mucho tiempo era muy recurrente la división de las clases altas y bajas en los proyectos; y es triste y frustrante el saber que el papel para el cual puedes audicionar pueda depender de tu color de piel y rasgos faciales. Y eso dejando a un lado la idea de que las personas con rostros hermosos y cuerpos en forma y esbeltos son los únicos que salen en la tele, porque en el fondo, aunque a veces no lo aceptemos, es lo que nos gusta ver, lo que como público consumimos, la fantasía que deseamos vivir.
Y entonces se preguntarán, pero ¿qué tiene que ver la conquista y la sociedad colonial de México, con que te digan que no pareces mexicano y no puedas tener un papel en un trabajo que no creemos realmente necesario y hasta superficial?
Muy simple. Porque aun en estos tiempos “modernos”, en México seguimos conservando esa misma división social. Porque, así como a ustedes en sus trabajos y vidas, a nosotros también nos clasifican y limitan basándose en, de dónde venimos y en la forma en que lucimos.
No es solo una cuestión de poner el reflector sobre una parte del escenario que ha estado olvidada, sino de iluminar el escenario completo para ver plenamente todo el espectáculo. Nos enfocamos tanto en defender y pelear por lo que creemos injusto, que terminamos viendo solo en blanco y negro, produciendo y regresando a lo mismo que buscamos cambiar. Creamos más puntos ciegos.
¿Qué pasa con los que estamos en medio? Con los que somos morenos, pero no lo suficiente. Con lo que son blancos, pero no lo suficiente.
No nos sigamos dividendo aun en nuestra apertura. El cambio, no es sinónimo del olvido, sino de sumar lo aprendido, de ver y accionar desde otra perspectiva. Hay que aprender de nuestro pasado para crear una conciencia que nos permita no seguir cometiendo los mismos errores en el futuro.
Soñemos y creemos una sociedad donde el ser mexicano o lucir mexicano se lleve en nuestra esencia, en nuestra pasión y forma de vivir el mundo. En aceptar que todos somo bellos a nuestra manera. Que cada mexicano es único e irrepetible, por el simple hecho que somos seres humanos. Que somos muchas historias con colores únicos, y que todas merecen la pena ser apreciadas. Que todos tengamos las mismas oportunidades solo porque somos capaces. Que nos abracemos los unos a los otros sin vernos por encima de nuestros hombros.
Nuestra diversidad no nos clasifica, ni limita. Al contrario, nos da un espectro tan amplio y rico que nos podemos dar el lujo de que al final, no nos importe.
Como actriz, pero también como espectadora, mi deseo y objetivo no es que no se retrate la realidad honesta y verídica de personajes con características y circunstancias específicas de nuestro país y el mundo, al contrario, lo agradezco. Sino, que se deje de estereotipar el cómo se luce mexicano o no, meramente por lo físico, limitando así las historias que podemos ser capaces de contar, y el rol que nos toca interpretar en ellas. Como artistas, tenemos la fortuna de poder retratar lo que se ve todos los días, pero no decimos todo lo que sentimos, pero no expresamos todo lo que vemos, pero ignoramos. Porque a través de un pequeño grupo de personas, puede hablar una sociedad entera. ¿Y por qué no?, también para sacarnos una sonrisa, distraernos y emocionarnos cuando lo necesitamos, o cuando menos lo esperamos.
Tengo un sueño, un sueño constante.
Espero no ser la única con este tipo de sueño.
*Vanessa Cabañas Escobar nació el 11 de agosto de 1996 en la ciudad de Minatitlán, Veracrúz, México. Tiene formación como bailarina bajo la enseñanza de escuelas como The Royal Academy of Dance de Londres, en México y The American Ballet School de Estados Unidos. Egresó de CasAzul Artes Escénicas de la carrera de actuación, en donde estudió con maestros como Claudia Ríos, José Cabellero, Alan Uribe Villarroel, Rosaura Bichir y Octavio Michel Grau. Ha participado en obras como: "La violación de Lucrecia", de Wiliam Shakespeare, "El tiempo y los Díaz" y "Gwynplaine (el hombre que ríe)", bajo la dirección de Claudia Ríos. Así como también ha formado parte de diversos elencos en cortometrajes independientes.




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