"Sobreviví"
- El Rostro NegadoMX

- 3 feb 2021
- 5 min de lectura
Ismael Corona
El teatro “penitenciario” a título personal es la misma vida que no permite actuar tu risa o tu llanto, es como va.
Sobreviví gracias a mi risa. Cuando llegué a la correccional, reí por nervios, por lo desconocido, por el nuevo giro que le había dado a mi familia, por los golpes físicos y en su mayoría psicológicos; por quien era en ese momento, por lo que había hecho y por mi sentencia.
En una ocasión, estaba dormido, desperté en el piso con pasta de dientes en los ojos y con el colchón encima de mí, me dio harta risa. Me levanté, acomodé mis cosas, y todos reían. Me adapté a ellos (internos). Tenía fe sabiendo que el tiempo iba a pasar.
Sobreviví por prestar atención a los ojos, escuchar, y lo más difícil para mí, escucharme. Tenía un CD donde podía ver mi rostro, ya que ahí están prohibidos los espejos, solo me observaba, no sabía verme, pero tenía la ventaja de ver.
Escuchar no es fácil cuando estás muy bien acompañado en un lugar de cuatro paredes; desaprendes a solo escuchar las palabras. Al comunicarte con el otro, es también parafrasear todo el cuerpo para saber si te están dando el código de que tengas cuidado con alguien de ahí, por ser conocido, del rumbo, de la misma Alcaldía o como familia, pero al final del día estas sólo. Si creas algún vínculo afectuoso, interno o externo, desaprender el desapego genera siempre el conflicto. Pensamos solamente en nosotros y en cómo generar la destrucción, pero qué mejor que la propia, en su mayoría éramos así.
Una vez libre, tenía el sonido de candados y cadenas a las seis de la mañana en mi cabeza. Despertaba y me bañaba, esto nuevo, aprendido dentro, lo tenía que ir adaptando a mi nueva realidad; me sentía observado, como si fuera otra vez el “nuevo”. Me volvía a reír.
Pensaba, ¿para que me iban a servir las cosas aprendidas ahí adentro?, ya que solo lo veía como metáforas y no como un trabajo. Aún no sabía que había abierto una puerta con el arte, no lo vi porque estaba en mi mente. Una vez en soledad lo pude ver y me refugiaba ahí: al pintar, sembrar, escribir y leerme; divertirme con la paciencia. Si hacia lo contrario, aplicaba mi destrucción. Llevaba presente las palabras de mis psicólogos, pedagogos y todas las personas que afortunadamente conocí en mi camino. Solo eran palabras inactivas en mí,. Aprendí que si sabía de más, me hacia una persona de cierta peligrosidad por reclamar mi derecho. Solo callaba y mantenía mi distancia.
Con el paso del tiempo, me daba cuenta que la cárcel, aun con ciertas restricciones, no dejaba de ser un reflejo de lo que sucede aquí, en este plano donde nos decimos ser libres. Entendí que las metáforas de la cárcel, por muy siniestras, o lo contrario, son para ser libres mentalmente. En mi caso las evadía por miedo a mí, sin saber que era un regalo. Espiritualmente hablando, Imaginaba que todas las personas ya muertas, que tenían alguna relación conmigo, su energía estaba en mi cuerpo, y por su cualidad o defecto, la ejercieran en mí. Aún conservo ese ritual, y me funciona en escena.
Dejé a un adolescente con un código aprendido afuera, la comunicación errónea con mi familia, las ganas de ser libre físicamente hablando, una puerta pintada en el auditorio “Emiliano Zapata” de San Fernando, imaginando que algún día se iba abrir. Así fue, cuando un día regresé por un proyecto de “cine”, ahora vestido de otro color y sabiendo que ya era libre, volví a ver esa puerta y supe que tenía el poder de regresar sin delinquir. En una estancia, dejé imágenes que creaba al imaginar una vida diferente en libertad al ver películas; dejé sueños, pensado que nunca iban a llegar, como el tener una casa construida por mis propios recursos, donde ahora puedo escribir. Dejé mi creencia en una imagen, pintando las mías según mi estado de ánimo, las cuales tengo y descifro simbólicamente para solucionar mis cuestionamientos.
Con todo esto aprendido, logré acercarme al teatro a través del Foro Shakespeare y el área de impacto social en la Penitenciaría de Santa Martha Acatitla de la CDMX, involucrándome con la Compañía de Teatro Penitenciario. Pensaba que el teatro era solo para cierta clase social con las oportunidades de entretenimiento o por hobby, lo cual dentro de la Penitenciaria descubrí que estaba en un error al participar en la puesta en escena de Ricardo III versión 0.3 y estudiar que, el poder en manos erróneas, es destrucción a la misma humanidad por un pedazo de papel o metal.
Fui haciéndome consiente de lo aprendido, como ver a los ojos, escuchar y, en complicidad con la Compañía, crear un crimen escénico para bien, dándole la vuelta a la forma de operar de un homicida, secuestrador, violador, etc., en escena,.
Entendí que el teatro es muy importante en la vida de un ser humano, sin importar de que clase social. Este sea para seguir evolucionando conscientemente desde la infancia, y por lo contrario conocer la desventaja de esto y atacarla, como lo es el ego mal colocado, justificaciones, las formas de mentir corporalmente, hacer mierda a una persona para que según saque lo mejor de ella; la competencia entre actores... esto mismo sucede en el crimen organizado, y por ende las cárceles físicas o mentales.

Productor ejecutivo de la Compañía de Teatro Penitenciario, se ha especializado en actuación y ha participado en diferentes obras teatrales y cinematográficas. Video film documental “Fuera Foco” Alas y raíces- CONACULTA, Dirección Adrián Arce, Antonio Zirón y Hugo Chávez Carvajal. México 2013. Puesta en escena “Medea Material”, Dramaturgia Heiner Müller, Dirección Itari Marta. Foro Shakespeare Agosto 2013. Puesta en escena “Ricardo III versión 0.3” Compañía de Teatro de la Penitenciaría del D.F dirección Itari Marta. Noviembre de 2013. Puesta en escena “La Trampa” Compañía Teatral, dirección Hugo Yoffe, bajo circuito, noviembre 2014. Puesta escena "El mago dioz" Compañía de Teatro Penitenciario, dirección Itari Marta codirección Juan Carlos Cuellar, Marzo 2015. Puesta en escena "Yo soy dios o podría serlo sin ningún problema". Dramaturgia Jaime Coello, dirección Juan Carrillo. Foro Shakespeare Agosto 2015. Video film Película “Yo soy pepito” Levy Family Producción Yazmín Riquenes, Dirección Joaquín Rodríguez. México 2016. Montaje teatral a partir del taller de impacto social con la colaboración de la Compañía de Teatro Penitenciario, " Aquí en el barrio, comenzó en Tepito" dirección Hugo Yoffe en el 77 centro cultural autogestivo, 24 de Junio 2016. Cortometraje “Cola de Rata” CCC centro de capacitación cinematográfica, Dirección Armando Salomo, México 2016. Puesta en escena ̈ La Espera ̈ Dramaturgia y Dirección Conchi León, proyecto apoyado por el FONCA, Foro Shakespeare Octubre 2017. Puesta en escena ̈ La Mordida ̈ Dramaturgia Compañía de Teatro Penitenciario y Artús Chávez Dirección Artús Chávez Foro Shakespeare Mayo 2018. Puesta en escena “Las hijas del Aztlan ̈ Dramaturgia y dirección César Enríquez, proyecto apoyado por el FONCA, El 77 Centro Cultural Autogestivo, Noviembre 2018. Así mismo con premios y distinciones en artes plásticas y arreglo floral, nominado a mejor actor de reparto en una obra en los premios metropolitanos 2019.



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