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"El racismo dentro del contexto cotidiano"

*Luis Antonio Hernández García




Mucho se ha hablado acerca de las diferencias ideológicas, que para nada son homogéneas. El tan escuchado: "Estás mal y yo bien", o también: "Soy más inteligente que muchos", sólo por mencionar algunos ejemplos. Pero hay algo en lo que me gustaría poco a poco ir profundizando, y quiero referirme al tema del Racismo. Un tema que para muchos les puede resultar como cosa del pasado o que ya está superado, pero no podría estar más alejado de la realidad.

A simple vista puede resultar que está dirigido a una minoría, y con ello se va dando la interpretación de esa palabra como -unos pocos, casi nada-. Pero si a cifras vamos, viene representando un gran porcentaje dentro del índice de población de una región, estado o país.

Con esto podemos dar comienzo al siguiente asunto.


¿El racismo se ha vuelto algo cotidiano en México?

Un concepto que está muy arraigado dentro de nuestro contexto histórico y cultural, estamos tan acostumbrados a escucharlo o incluso ser partícipes, ya sea de manera directa o indirecta, que nos podría parecer hasta cierto punto normal; pero también podemos ser ajenos al contexto y la carga emocional que esto representa. Algo que nos falta es el sentido de comprensión, empatía y entendimiento para algo que es sumamente complejo. Se requiere de una minuciosa mirada a todo lo que conlleva esta práctica y su presencia en distintas ramas de nuestro día a día.

Muchas veces creemos que “el decir” es una cosa y “el hacer” es otra, pero siempre habrá una pequeña pisca de ello cuando se lleva a la práctica, aunque también está impresa en la ideología y la concepción biológica y cultural.

Puedo decir que se viene tratando, ya desde hace mucho tiempo, de un comportamiento excluyente, y mucho recae en cómo se termina expresando, casi siempre a manera de discriminación. Por ejemplo: estamos atentos a la convocatoria por un puesto ejecutivo dentro de una empresa, podrás ser el más capacitado, pero resulta que, para la imagen del puesto y su entorno, tus rasgos de pigmentación no son los más “adecuados”, aquí ya vienes siendo una victima de discriminación por tu fisionomía.


En México se ignora mucho sobre el verdadero suceso que conlleva el racismo. Sabemos que está ahí, pero no hacemos nada por tratar de darle un finiquito a ello. Podemos ver claramente que ha estado dentro de lo que no se considera como un estereotipo rentable bajo el punto de vista elitista para un bien común.

Somos una sociedad que conoce su origen, pero reniega de él y pone en frente de los actos que pueden ser tipificados como racistas, y en definitiva así es, pero muchas veces me increpo por una razón, y me nace una pregunta:

¿Una de las causas del racismo es la ideología a la que hemos sido sometidos dese que nacemos: anuncios en la televisión, telenovelas, caricaturas, donde los actores representan el estereotipo adecuado de cómo es una persona, sin pensar en lo más mínimo que carece de una identidad propia para nosotros?


Conclusiones


Si bien, podemos ver que hay un gran tormento y resentimiento, por lo que ha sido un parteaguas en la concepción y construcción de la sociedad mexicana, he llegado a la conclusión de que son una cualidad más de lo que nos representa. No diré si estoy en contra o a favor de ello, pienso que han sido muchas las circunstancias por las cuales hemos llegado hasta este punto. Si nos enfrascamos a un origen en común, podemos empezar desde la colonia, donde siempre fue tachado de Indio Ignorante al sucesor de los verdaderos entes sociales de la Nueva España. Bien dicen: “en tu propia casa eres tratado como un desconocido y en casa ajena eres un caso fuera de lo común”. O también: “Justicia, cosa buena pero no en mi casa, en la ajena”.

Nos apegamos tanto a algo que simplemente fue un fetiche que creció, hasta volvernos seres con un pensamiento y punto de vista elitistas. Vemos al otro y nos comparamos enseguida, asumiendo ser mejores en todo, y nada más alejado de la realidad.

Creo que debemos preocuparnos por primero conocer lo que somos y evitar comparaciones que sólo traen consigo distintas vertientes de pensamiento, crítica e incluso ignorancia. “No hay más ciego que aquel que no quiere ver” y comete actos que sólo aumentan el problema que sigue en aumento, y a la brevedad del momento, nunca pensamos en las consecuencias que con ello trae.

algo que en definitiva no representa su verdadera personificación. Para nosotros, estas miradas no son puramente subjetivas, desde una perspectiva de construcción social de la realidad; los sujetos en este análisis somos conscientes





*Estudiante de Etnología de 7mo semestre en la Escuela Nacional de Antropología e Historia.

Partícipe en difusión de la ENAH en Feria Vocacional UNAM: Al encuentro del mañana.

Docente del propedéutico del módulo de Etnología 2020




 
 
 

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