"Desaprende"
- El Rostro NegadoMX

- 1 feb 2021
- 3 min de lectura
Jandra Brito Rico
Voy a escribir sobre una familia mexicana que lleva casi veinte años viviendo en Estados Unidos , la cual se conforma de la siguiente manera:
Carmen (mamá) es de piel morena, largo cabello negro y ojos oscuros como la noche; Jaime (papá) es de piel blanca, cabello rubio y sus ojos son del color de la miel. Javier (hijo mayor) es un niño que no parece “mexicano”; Lalo (hijo menor) es un adolescente de baja estatura, moreno, de nariz ancha y cabello negro.
¡Qué bonita familia viviendo el sueño americano!
En fin, ya que conoces a los personajes principales de esta historia, quiero pasar a contarte una anécdota que vivió nuestra querida Carmen cuando tenía 18 años. En una ocasión ella estaba en el mercado comprando verduras, cuando de repente la voz de una mujer mayor interrumpió su concentración mientras elegía los jitomates adecuados: “Prieta, no te quiero”; Carmen, inmediatamente, dirigió su mirada hacía la persona que le estaba diciendo eso. “No te quiero, prieta, no te quiero”. Las personas que estaban a su alrededor presenciaron dicho espectáculo y murmuraban mientras la joven “prietita” agarraba sus bolsos y salía avergonzada del lugar. “Prieta, prieta” eran las palabras que la abuela de Jaime le decía, pues la señora no quería que una mujer de ese color fuera la pareja de su nieto.
Y no solo era contra Carmen, pues la abuela de Jaime no soportaba a las personas morenas, ¿por qué? Esa ya es otra historia.
Independientemente de lo que la señora pensara, Jaime y Carmen se casaron. Pero al no encontrar oportunidades laborales en México, decidieron irse a Estados Unidos. Y fue en suelo estadounidense que nacieron Javier y Lalo.
Carmen pensó que, al estar lejos de la abuela, ya nunca en su vida presenciaría una situación así; sin embargo, este cuento no terminó y se hizo cada vez más común, cuando Lalo comenzó a ir a la escuela y a destacar académicamente en prácticamente todas sus materias. “El niño mexicano ganó tal concurso” “El niño moreno ganó este otro”; con orgullo y coraje tanto ella como Jaime, llamaban a sus familiares en México para contarles los éxitos de su hijo, y digo que con coraje porque siempre agregaban al final de cada frase “pero porque lo ven prietito lo hacen menos”.
Los principales afectados han sido Carmen y Lalo, pero ¿qué pasa con Jaime y Javier? Nada; para empezar Jaime viene de una familia con actitudes racistas (tenemos el caso de la abuela), actitudes que él aprendió y que lamentablemente lleva a cabo, donde le da más privilegios a Javier solo por ser “blanquito”.
El caso de esta familia parece muy simple, pero si desglosamos un poco más la historia de Jaime, podremos ver que este tiene primos, hermanos, sobrinos, etc., que se sienten orgullosos por tener un hijo güero; que en su familia hay personas que piensan que una persona morena es menos; que utilizan frases racistas para insultar.
A lo que voy con todo esto es que muchas veces pensamos que el racismo viene de afuera, pero no nos damos cuenta que todo, absolutamente todo, comienza desde la familia. Jaime discrimina a su propio hijo porque creció con eso y nadie le dijo que los comentarios que hacía su abuela estaban mal. Es como una cadena que seguramente Javier no romperá.
Desde casa aprendemos a creer de cierto modo, a pensar de tal manera, a practicar algunos rituales, a discriminar al otro. Pero que no se nos olvide que, así como aprendemos podemos “desaprender” (o mejor dicho dejar de lado ciertas actitudes); y que, si en tu familia te enseñaron que algo era correcto, pero actualmente te has dado cuenta que no es así, tienes todo el derecho a no seguir replicando acciones que no van de acuerdo. No te justifiques con “desde chiquitx lo aprendí” pues ningún acto en el que se denigre a otro ser vivo es justificable.
Por último, quiero agregar que la historia es real, pero por respeto a los involucrados decidí cambiar los nombres.

Jandra Brito Rico, originaria de Acámbaro, Gto, es estudiante de comunicación en La Salle Bajío. Actualmente trabaja en el Centro Cultural Leonés en el área de difusión y promoción, donde imparte talleres de Lecto-escritura y Mitología para niños.



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